Cerebionics quiere convertir la intención humana en comandos para máquinas con una interfaz cerebro-computador no invasiva
Cerebionics desarrolla una interfaz cerebro-computador no invasiva basada en EEG para convertir intención humana en comandos para drones, máquinas y sistemas digitales.
Cerebionics está desarrollando una interfaz cerebro-computador no invasiva diseñada para convertir patrones de actividad cerebral en comandos que puedan ejecutar drones, vehículos, sistemas digitales u otras máquinas.
La compañía está fundada por la ingeniera noruega Agnessa Pedersen y utiliza EEG como tecnología base. Su evolución fue detallada el 24 de septiembre por Tech.eu.
Una BCI que no intenta replicar Neuralink
La comparación con Neuralink es inevitable, pero el enfoque técnico es distinto. Cerebionics no implanta electrodos ni busca descodificar movimientos finos con una resolución extremadamente alta.
Utiliza EEG no invasivo para detectar patrones más amplios asociados a una intención: confirmar, cancelar, cambiar dirección, seleccionar o ejecutar una acción.
El objetivo es añadir un canal de control
La compañía no plantea sustituir teclado, voz, manos o seguimiento ocular en todos los escenarios. Busca añadir una vía adicional cuando esos canales están ocupados o limitados.
Esto puede tener aplicaciones en operación de drones, maquinaria, accesibilidad, gaming o entornos industriales.
La portabilidad es parte central del producto
Cerebionics quiere que la interfaz pueda utilizarse en movimiento y fuera de un laboratorio.
Ese requisito cambia completamente la dificultad del proyecto. Una tecnología que funciona en condiciones controladas puede perder precisión cuando el usuario se mueve, existe ruido eléctrico o cambian las condiciones ambientales.
El gran reto está en el software
La fundadora considera que el hardware actual ya permite capturar señales suficientes. El principal desafío es conseguir modelos capaces de distinguir intención real de ruido cerebral y funcionar con usuarios diferentes.
La calibración sigue siendo necesaria y constituye uno de los cuellos de botella para adopción masiva.
Pruebas con usuarios en entornos exigentes
El equipo ha pasado meses realizando pruebas con usuarios en Ucrania, incluidos perfiles militares.
La estrategia responde a una filosofía de desarrollo muy cercana al usuario final: probar la tecnología en entornos exigentes antes de intentar escalarla comercialmente.
La seguridad obliga a trabajar con niveles de confianza
Una interfaz que controla una máquina no puede ejecutar una orden cuando el sistema no está seguro de haber detectado una intención real.
Cerebionics incorpora capas de seguridad para evitar actuar cuando la confianza del modelo es insuficiente.
Los datos neuronales abren una nueva discusión de privacidad
La compañía afirma anonimizar los datos, eliminar metadatos identificativos y almacenarlos localmente en lugar de enviarlos a la nube.
Este punto será cada vez más relevante a medida que las interfaces neuronales salgan del ámbito clínico y entren en productos comerciales.
La BCI puede tener valor en accesibilidad
Uno de los casos de uso más evidentes aparece cuando una persona no puede utilizar manos, voz u otros mecanismos de control.
Una interfaz capaz de transmitir órdenes de alto nivel puede ampliar autonomía sin necesidad de llegar a la precisión de una interfaz implantada.
La compañía también mira hacia gaming e industria
Una vez resueltos coste y calibración, el mismo sistema podría integrarse en gafas, cascos u otros wearables.
El mercado potencial sería mucho mayor que el clínico, aunque también exigiría un producto mucho más sencillo y barato.
Europa empieza a generar un pequeño cluster neurotech
Cerebionics forma parte de una nueva generación europea de compañías que exploran EEG, fNIRS, ultrasonidos y otras tecnologías de interacción con el sistema nervioso.
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Fotografía: Михаил Крамор / Pexels.